caca
Pues sí, hacía mucho, pero mucho que no me ponía cerdete, también hace mucho que pensé en escribir esta entrada pero soy vago hasta para hacer el cerdo, con lo que a mí me gusta. Como hombre inmaduro que soy, todavía se me escapa la risita tonta al aflojar un señor pedo sonoro, para algunos, ciertas etapas en la psicología evolutiva no pasan nunca. Cuando el pasado invierno recibí un sobrecito con las instrucciones para el examen médico de la empresa no pude por menos que descojonarme a gusto con la explicación detallada de cómo preparar tu muestrecita de heces para analizar: todo muy limpio, muy aséptico y muy bien explicado, hasta el mínimo detalle, como les gusta a los japoneses; no vaya a ser que alguien se presente con un mojón envuelto en papel de aluminio o en bandeja de obento, que hay cada uno… Lo que viene a continuación no es apto para delicaditos, es natural como la vida misma, los hombres cagamos (las mujeres no… que no), pinchad en la imagen valientes:

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