obstinación
Japón no es precisamente conocido por su flexibilidad y agilidad a la hora de adoptar cambios, el que haya vivido algun tiempo por aquí estará de acuerdo en que en este país no se combate la causa de los problemas si esto conlleva aplicar algun cambio más o menos radical, en vez de eso se opta por el alivio sintomático, tratar el estornudo y no el resfriado. Es un país en el que si la montaña no va a Mahoma, Mahoma se compra unos prismáticos.
Por otra parte Japón es un país uniformado, desde el parvulario hasta la incineradora, el uniforme es una seña de identidad, de identidad colectiva. Hace poco, en la piscina a la que suelo ir a entrenar estaba el técnico comprobando los niveles, todo un profesional de traje negro, corbata negra y camisa blanca, remangado hasta el codo con la mano en el agua, he trabajado en piscinas muchos años y espero que a este pobre hombre la empresa le pague los trajes, debe de tirar a la basura a razón de 3 por semana.
Desde hace años se lleva discutiendo sobre la necesidad de los salary-man (サラリーマン) de llevar traje y corbata en verano, los veranos en Tokio son asfixiantes, no tanto por el calor como por la humedad, esto unido al tráfico, los edificios altos, y las calles estrechas hace que caminar por Tokio en verano sea un auténtico infierno.

Pero en vez de ir a trabajar con ropa más ligerita lo que se hace es poner el aire acondicionado a tope, como otro ejemplo más de cosas que aquí funcionan al revés que en el resto del mundo, aquí sólo me resfrío en Mayo, y es que llegas sudando de la calle, te metes en la oficina y el aire está a 18 grados, a veces tengo que salir al pasillo a entrar en calor. Por otra parte en invierno el aire se pone a 30 grados y a sudar como una perra, que digo yo, ¿no sería mejor dejarlo a 23-25 todo el año?
El ex-primer ministro Koizumi tuvo la insolencia hace unos 4 años de quitarse la corbata en verano para promocionar el ahorro de energía en la campaña llamada Cool-Biz, nadie le hizo caso y el pobre asaliariado sigue con la soga al cuello.
Es entonces cuando entra en juego el alivio sintomático, un parche al problema y a la vez un negocio para algunos. Desde hace unos años se llevan promocionando trajes especiales para verano, con los que puedes mantener una apariencia respetable sin que se te fundan los pezones: tejidos de última tecnología, los mismos que utilizan los deportistas de élite para favorecer la transpiración, y para casos extremos trajes y calcetines con desodorante incorporado.
La novedad de este año es el “Traje de hielo”, de la compañía Haruyama: la chaqueta de este traje tiene el bolsillo interior cubierto de un material isotérmico en el que puedes meter unos paquetitos de gel refrescante (sí, sí, como en las neveritas de playa) y así ir fresquete por la calle, también te puede servir para meter las cervezas que te sobren del izakaya y así tenerlas fresquitas para el camino a casa.


Mucha innovación, pero donde esté la camisa abierta y la cadena de oro…
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June 19th, 2009 at 5:17 am
Pues como bien comentas, veo una contrariedad eso de inventar nuevos tejidos y subir el aire con tal de no morir llevando traje y corbata. Una forma elegante de combatir el calor (¡tenía que soltarlo!).