Seúl (서울), día 2
Amaneció un día soleado y con una tremenda resaca de carne, el día anterior nos había dejado exhaustos y hoy tocaba tomárselo con tranquilidad, queríamos visitar los dos palacios principales: Gyeongbokgung y Changgyeong, para acabar el día paseando y tomando algo por Insadong, el distrito artístico.
Cuando llegamos a Changgyeong nos encontramos con que la única forma de entrar era con visita guiada y que para que empezara la próxima en inglés nos quedaban todavía unas tres horas, así que alteramos el orden de la ruta y empezamos por Gyeongbokgung.
Siguiendo el mapa nos saltamos la entrada principal, así que acabamos entrando por el Museo Étnico Nacional, adyacente al palacio, y ya que estábamos ahí -y que la entrada era gratuita- decidimos ampliar nuestros nulos conocimientos sobre los orígenes del pueblo coreano.
El museo se encuentra en la base de una preciosa pagoda y en los jardines de la explanada de entrada hay expuestos varios tótems (Jangseung) de diversas tribus, es curioso notar cómo cada tribu tenía su propio estílo de tótem -algunos en madera, otros en piedra- y cómo destacaban distintos rasgos de sus rostros, hora la nariz, hora las orejas, los ojos, rostros planos, rostros más afilados, eran las señas de identidad que diferenciaban una tribu de otra al igual que un estandarte o una bandera. También se podía apreciar cómo las inscripciones usaban caracteres chinos -o Hanja-, ya que el hangul no se comienza a usar hasta el siglo XV.
Jangseung
A la entrada misma de la sección infantil del museo, en frente del parque de juegos hay una par de chozas hechas de paja con una apertura en el centro del techo a modo de chimenea, a imagen de las que servían de refugio a los antiguos habitantes de la península.
La entrada a palacio desde el museo te lleva directamente a un precioso estanque con una islita artificial en la que se erige un pequeño pabellón de dos plantas comunicado con el jardín por un largo puente de madera, el pabellón tiene el curioso nombre de “Pabellón de la fragancia distante” (Hyangwonjeong). Esta laguna y el Real Pabellon de Banquetes (Gyeonghoeru), son lo que -a mi parecer- distinguen este palacio del resto de palacios de Seúl, y le dan al recinto un aire majestuoso y a la vez abierto y en armonía con el entorno.
El Gyeonghoeru es un enorme pabellón de dos plantas en el medio de otra laguna, comunicada con los jardines por tres puentes de piedra. De la estructura del edificio destaca que la segunda planta descansa sobre 48 robustos pilares de piedra y que carece de muros, dejando la sala de banquetes abierta al exterior, los banquetes nocturnos en esa enorme terraza en medio de la paz de los jardines de palacio debían de ser algo único.
Gyeonghoeru
En frente de la laguna había un puestecito donde se podían alquilar trajes de época y hacer más realista tu experiencia en palacio, algunas parejas se paseaban y se retrataban de esa guisa por los jardines, nosotros nos abstuvimos, nuestro uniforme -pantalón corto, gorra y cámara al hombro- ya reflejaba bastante bien nuestra condición de turistas.
Ya de salida del recinto, y con un poco de prisa porque nuestra visita a Changgyeong empezaba en media hora (y era la última del día), nos topamos de frente con la ceremonia del cambio de guardia ante la puerta principal de palacio.
Los uniformes de la guardia son de corte simple y gran colorido, adornando sus sombreros con plumas de pavo real, la ceremonia transcurre tranquila, caminando en círculo la guardia que sale y sucedíendola la que entra de tal manera que abarcan gran parte de la explanada frente a las puertas principales de palacio.
Cambio de guardia en Gyeongbokgung
El vestuario me recordó muchísimo al de bilogía Red Cliff que acababa de ver no hacía mucho, aunque la historia de la película transcurre en la China del siglo III y no en Corea.
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July 21st, 2009 at 8:46 pm
Estaré un tiempo fuera. Intentaré pasarme por aquí en cuanto pueda. Mientras tanto, ¡buen verano!
July 21st, 2009 at 9:31 pm
A disfrutar del solecito, la playa y las raciones ¡ay! ¡qué lejos quedan!