arte
Hace cosa de un año una amiga de Maya que por aquel entonces trabajaba en una galería de arte nos invitó a una exposición a las afueras de Tokio, el evento en cuestión albergaba diversas salas de distintas galerías, el edificio se encontraba en una zona industrial y en cada planta se podía encontrar un evento diferente.
Estuvimos deambulando un buen rato, charlando con algunos pintorescos personajes, entre ellos un tratante de arte que hablaba algo de español segun él por ser descendiente de marranos, un tipo con el increible nombre de Johnie Walker que en un acto de grandiosidad lo había traducido al japonés como joni waka (助人 和歌), algo así como -traducción libre- “el rescatador del waka“, un tío genial este Johnie.
Pero lo más pintoresco del evento no fue Waka-san: en la última planta del edificio había una exposición de escultura, réplicas de arte tradicional japonés echas en plastilina, así por ejemplo nos encontramos con esta réplica de “El sueño de la mujer del pescador” de Hokusai , obra referente en el ukiyo-e.
En la misma sala había una escalinata de madera que llevaba a una plataforma elevada en la que había un agujero en la pared que comunicaba con la habitación anexa, la obra que alojaba en su interior me dejó boquiabierto, una réplica exacta del jardín de arena del Ryouan-ji de Kioto, la abstracción espiritual que producía era tal que casi se podía sentir el arrullar del viento meciendo las olas.
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